Sin papeles prefieren no salir de sus casas
Ocultos, sin salir de sus
casas a menos que sea estrictamente necesario. Así pasan los días
muchos ecuatorianos que viven indocumentados en Italia, después que el
gobierno de este país hiciera pública una propuesta de ley de
“seguridad” que habla de cárcel y expulsión para los extranjeros que no
tengan sus papeles en regla.
Si bien la ley aún no ha
sido discutida en el Parlamento, y se prevé que pasen varios meses
antes de que entre en vigencia, el clima entre la comunidad ecuatoriana
es de temor.
Un caso es el de Luis, balzareño de 43 años, que hasta hace dos semanas trabajaba de albañil en un cantiere (lugar donde se construyen grandes edificaciones), donde “picaba piedra, limpiaba, almacenaba cemento, arena... hacía lo que me dijeran. Pero como no tengo documentos el capo (jefe) me dijo que no vaya porque están controlando y si me descubren, lo multan a él y a mí me regresan a Ecuador”, comenta.
Luis llegó a Italia con papeles arreglados en el 2005 gracias a una ley que se abrió para los extranjeros que contaban aquí con un trabajo y casa donde vivir. “Mi mujer me consiguió un viejito para cuidar y por ocho meses estuve en regla, pero el anciano murió y desde ahí no he conseguido quien me metta a posto (arreglara los papeles). Mi permiso de estadía caducó y estoy sin poder salir”.
Para Carmen, guayaquileña de 36 años, la situación es similar. “Yo trabajo fissa (puertas adentro) cuidando a una señora, mis días de salida eran los jueves en la tarde y el domingo todo el día, pero ya son tres semanas que no salgo por temor a que en buses, en el tren o el supermercado me pidan papeles y descubran que no tengo.
La mujer envía dinero a sus hijos y por eso no quiere quedarse sin trabajo. “He decidido quedarme encerrada, al menos hasta que alguna ley permita a quienes tenemos trabajo regularizarnos y no vivir presos”.
Un caso es el de Luis, balzareño de 43 años, que hasta hace dos semanas trabajaba de albañil en un cantiere (lugar donde se construyen grandes edificaciones), donde “picaba piedra, limpiaba, almacenaba cemento, arena... hacía lo que me dijeran. Pero como no tengo documentos el capo (jefe) me dijo que no vaya porque están controlando y si me descubren, lo multan a él y a mí me regresan a Ecuador”, comenta.
Luis llegó a Italia con papeles arreglados en el 2005 gracias a una ley que se abrió para los extranjeros que contaban aquí con un trabajo y casa donde vivir. “Mi mujer me consiguió un viejito para cuidar y por ocho meses estuve en regla, pero el anciano murió y desde ahí no he conseguido quien me metta a posto (arreglara los papeles). Mi permiso de estadía caducó y estoy sin poder salir”.
Para Carmen, guayaquileña de 36 años, la situación es similar. “Yo trabajo fissa (puertas adentro) cuidando a una señora, mis días de salida eran los jueves en la tarde y el domingo todo el día, pero ya son tres semanas que no salgo por temor a que en buses, en el tren o el supermercado me pidan papeles y descubran que no tengo.
La mujer envía dinero a sus hijos y por eso no quiere quedarse sin trabajo. “He decidido quedarme encerrada, al menos hasta que alguna ley permita a quienes tenemos trabajo regularizarnos y no vivir presos”.
