Las Ventajas de la Migración
La sociedad, en general, y las ciudades, en particular, obtienen grandes
beneficios con la inmigración. La migración es un proceso de movilidad espacial y social que
ha permitido la ocupación de todo el espacio terrestre y la mejora
de las condiciones de vida de la humanidad. A las ciudades les ha permitido,
como hemos visto, el mantenimiento de su población y el desarrollo
de su actividad económica.
En las sociedades tradicionales, incluso en las más estáticas,
la movilidad espacial se hace, en general, necesaria con el aumento de
la familia.
Las estructuras familiares dominantes en muchas sociedades, por ejemplo, en la europea, implican que una parte de los hijos deban abandonar la casa paterna para establecerse por separado.
Eso puede realizarse cerca del hogar familiar o, con mucha frecuencia, a una distancia mayor, lo que incluye también la movilidad espacial hacia lugares en donde existan posibilidades de subsistencia.
En algunas sociedades, como en la Europa preindustrial, la emigración a las ciudades forma parte de un proceso más general de estratificación social y de redistribución ocupacional.
No era simplemente el crecimiento vegetativo rural ni las necesidades de la supervivencia en el sector agrario lo que conducía a la emigración hacia las ciudades. La misma agricultura y la artesanía rural podían absorber una parte del crecimiento poblacional. En los siglos XVII y XVIII la protoindustrialización en el medio rural se convirtió igualmente en una posibilidad que se ofrecía a los migrantes potenciales.
Pero las ciudades atraían también de forma intensa porque ofrecían mayores oportunidades para la supervivencia y el trabajo. Y además permitían acrecentar las posibilidades nupciales, mejorar la educación, y dar mayor seguridad física, y libertad jurídica o religiosa.
Las estructuras familiares dominantes en muchas sociedades, por ejemplo, en la europea, implican que una parte de los hijos deban abandonar la casa paterna para establecerse por separado.
Eso puede realizarse cerca del hogar familiar o, con mucha frecuencia, a una distancia mayor, lo que incluye también la movilidad espacial hacia lugares en donde existan posibilidades de subsistencia.
En algunas sociedades, como en la Europa preindustrial, la emigración a las ciudades forma parte de un proceso más general de estratificación social y de redistribución ocupacional.
No era simplemente el crecimiento vegetativo rural ni las necesidades de la supervivencia en el sector agrario lo que conducía a la emigración hacia las ciudades. La misma agricultura y la artesanía rural podían absorber una parte del crecimiento poblacional. En los siglos XVII y XVIII la protoindustrialización en el medio rural se convirtió igualmente en una posibilidad que se ofrecía a los migrantes potenciales.
Pero las ciudades atraían también de forma intensa porque ofrecían mayores oportunidades para la supervivencia y el trabajo. Y además permitían acrecentar las posibilidades nupciales, mejorar la educación, y dar mayor seguridad física, y libertad jurídica o religiosa.
