Indocumentados no quieren abandonar la Isla Orcas

Pedro Pérez no sale de la isla Orcas desde hace más de cuatro meses. No hace escapadas de fin de semana con su familia, ni cruza a la parte continental de Estados Unidos para comprar alimentos más baratos o ir al médico.

Teme que lo detengan y lo envíen de regreso a México, arruinando la vida tranquila que hace en esta remota isla del archipiélago de las San Juan, en el estado de Washington, en el extremo noroeste del país.
"Quiero que mis hijos crezcan aquí", expresó Pérez en español. "No hay pandillas, no hay delincuencia. Los que más sufren son los niños si a uno lo echan".

Pérez, quien vive aquí con su esposa y dos hijos, realiza distintas labores, pero trabaja mayormente en jardinería.

Es uno de posiblemente decenas de indocumentados que se sienten atrapados en estas islas desde hace cuatro meses, en que la Patrulla Fronteriza comenzó a revisar los documentos de toda persona que usa el ferry entre las islas y el continente.

Otros corrieron el riesgo y lo pagaron caro: hacia fines de mayo, 49 personas habían sido arrestadas y se les estaba tramitando la deportación. Todas, con excepción de una, eran latinoamericanas.

Las revisiones de documentos inquietan a muchos. La comunidad hispana "entró en un estado de paranoia, no quieren ni salir a la calle", afirmó Kevin Ranker, concejal del condado de San Juan.

Según las nuevas disposiciones, se les puede pedir documentos a las personas que llegan a Anacortes, en tierra firme. La Patrulla Fronteriza afirma que es una medida que busca reforzar la vigilancia de una frontera muy porosa.