Ecuatorianos trabajando en países europeos
En Francia, la patria adoptiva de 12 000 ecuatorianos, los inmigrantes
viven en zozobra. El año pasado, el gobierno de Nicolás Sarkozy fijó
como meta la expulsión de 25 000 ‘sin papeles’.
De ellos, más de un centenar fueron ecuatorianos. “Creo que el 50% de los ecuatorianos en Francia no tiene papeles. Este año todavía no se han endurecido los controles migratorios.
Pero tememos mucho lo que está por venir”, señala David Romero, presidente de la Federación Euro-Ecuatoriana de Asociaciones en París.
De ellos, más de un centenar fueron ecuatorianos. “Creo que el 50% de los ecuatorianos en Francia no tiene papeles. Este año todavía no se han endurecido los controles migratorios.
Pero tememos mucho lo que está por venir”, señala David Romero, presidente de la Federación Euro-Ecuatoriana de Asociaciones en París.
Los irregulares viven escondidos. Solo salen a trabajar en las
madrugadas o en las noches. Los cazan en las estaciones de trenes,
centros comerciales latinos, en las paradas de buses, en los mismos
buses o cuando se bajan de ellos. “Nadie se da cuenta de nada, son
detenidos y deportados.
Aunque la mano de obra latina es apreciada en Francia, los patrones no se arriesgan a contratar inmigrantes sin permiso de residencia. Además, el trabajo escasea porque existe competencia con la mano de obra llegada de la Europa del Este.
Los inmigrantes en Bélgica, donde se instalaron 6 000 ecuatorianos, según cálculos no oficiales, están aparentemente tranquilos. No hay controles policiales ni expulsiones y existe una tregua con las autoridades. Se debate una regularización para los indocumentados, que ingresó a la Cámara de Diputados, el pasado 29 de mayo.
La legalización tiene un sistema de puntos, parecido al modelo canadiense, que debe alcanzar 70 en total. Está atada al contrato laboral, si un extranjero encuentra un patrocinador gana 40 puntos, por ejemplo. O si conoce las lenguas (francés, alemán y neerlandés) obtiene 20 puntos. O si participa en alguna asociación voluntaria consigue 10 puntos; si tiene un niño gana otros 10 puntos.
“Con este sistema de puntos la regularización sería mínima para los ecuatorianos y latinos. Las organizaciones de apoyo a los ‘sin papeles’ piden una legalización más abierta para que se beneficien más indocumentados”, dice el coordinador de la Asociación de Ecuatorianos Residentes en Bruselas, Hugo España.
Según España, los inmigrantes están preocupados en conseguir un jefe que los contrate y en sumar puntos para regularizarse.
En Holanda no hay pánico por la Directiva de Retorno. La razón es simple: el anterior Gobierno holandés creo leyes que dificultaron la estadía de los inmigrantes y la llegada de nuevos extranjeros. “En Holanda estamos preocupados pero no hay miedo”, explica desde Amsterdam la coordinadora del Network Ecuador-Países Bajos, Sandra Megens-Santos.
Aunque la mano de obra latina es apreciada en Francia, los patrones no se arriesgan a contratar inmigrantes sin permiso de residencia. Además, el trabajo escasea porque existe competencia con la mano de obra llegada de la Europa del Este.
Los inmigrantes en Bélgica, donde se instalaron 6 000 ecuatorianos, según cálculos no oficiales, están aparentemente tranquilos. No hay controles policiales ni expulsiones y existe una tregua con las autoridades. Se debate una regularización para los indocumentados, que ingresó a la Cámara de Diputados, el pasado 29 de mayo.
La legalización tiene un sistema de puntos, parecido al modelo canadiense, que debe alcanzar 70 en total. Está atada al contrato laboral, si un extranjero encuentra un patrocinador gana 40 puntos, por ejemplo. O si conoce las lenguas (francés, alemán y neerlandés) obtiene 20 puntos. O si participa en alguna asociación voluntaria consigue 10 puntos; si tiene un niño gana otros 10 puntos.
“Con este sistema de puntos la regularización sería mínima para los ecuatorianos y latinos. Las organizaciones de apoyo a los ‘sin papeles’ piden una legalización más abierta para que se beneficien más indocumentados”, dice el coordinador de la Asociación de Ecuatorianos Residentes en Bruselas, Hugo España.
Según España, los inmigrantes están preocupados en conseguir un jefe que los contrate y en sumar puntos para regularizarse.
En Holanda no hay pánico por la Directiva de Retorno. La razón es simple: el anterior Gobierno holandés creo leyes que dificultaron la estadía de los inmigrantes y la llegada de nuevos extranjeros. “En Holanda estamos preocupados pero no hay miedo”, explica desde Amsterdam la coordinadora del Network Ecuador-Países Bajos, Sandra Megens-Santos.
